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sábado, 29 de noviembre de 2008

2007

El viaje de otro
El aire se sentía tibio, pesado y seco. Lo cierto era, que el día era sofocante, El bus corría por la carretera. Algunos dormían otro estaban inquietos, algunos más charlaban muy bajo. Mi mente trataba por todos los medios de evadirse para acortar el tiempo del viaje pero, no lo lograba. Mire de reojo a mi compañero de viaje y dormía placidamente. Cerré los ojos, mi compañero de asiento aparecía y me regalaba su sueño para que yo lo siguiera porque el estaba muy cansado para alcanzarlo. Me sentí acorralada huí, corrí en el sueño, mi compañero seguía ofreciéndome su sueño y yo me negaba ya que tenía mis propios sueños. Desperté de golpe, mi compañero aún dormía, remitiré aliviada. Trate de dormirme nuevamente para ofrecerle mis sueños. Me dormí y lo busque por el sueño sin encontrado, finalmente lo halle sentado al borde de mi sueño y no tuve más opción que preguntar:
-¿Por qué estas en mi sueño y pretendes regalarme el tuyo?-
Vaya pregunta- dijo sin mírame.-Pero, no entiendo-
¿y vos crees que yo lo entiendo?, me llevas a tu sueño me hace sentar en el borde y no querés que te regale los míos, yo así no puedo, quiero descansar.
- Pero, si vos apareciste en mis sueños-.
- ¡Ja!, vos me pusiste en tus sueños yo estoy alado tuyo sentado, no somos nada para estar juntos en el sueño.-
- Estas loco, ¡te vas ya mismo de mi sueño!-
- No puedo -
- No, he ¿y por qué?-
- Ya lo sabes vos me invitaste en tus sueños y vos me tenes sacar-
- Bueno, ¿y si te empujo?-
- Excelente- con tal de que me dejes tranquilo-
- Fuera, dije empujándolo con fuerza, ¡fuera mi sueño, no quiero verte más!-
Me desperté, de golpe, abrí los ojos y mi compañero de asiento me estaba agarrando las manos.
-¿Qué haces?,- grite indignada,- ¡sáltame!-
- ¿Qué hago?, deberías preguntarte que estas haciendo vos. Hace dos minutos que me estas golpeando y pegando patadas-.
- Si, Claro- dije deshaciéndome de sus manos y mirándolo con odio-.
- Es verdad lo que dice el muchacho- salio diciendo una mujer del fondo-.
- Bueno, dije furiosa, la culpa la tiene el por introducirse en mis sueños-.
-¡Loca!, me grito. Y se levanto llevando su bolso hacia el fondo del bus mientras repetía:
- ¡Esta mujer está loca!, me siento en otro lado -
Pensé bueno, mejor así puedo dormir tranquila sin que nadie me moleste en mis sueños. Me di vuelta para el lado de la ventanilla y dormí sin despertarme hacia mi destino. Cuando viajamos me choque con mi antiguo compañero de viaje y no se porque no quiso contestarme, lastima la hubiéramos pasado tan bien, quizás lo encuentre en otro sueño.
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martes, 25 de noviembre de 2008

2007. Publicado en Escritores Aficionados


Una revelión para Alberto

Les voy a contar la historia de un tal Alberto, quien era un escritor que constantemente ubicaba idénticos personajes con diferentes nombres en sus obras. Una mañana el novelista se levanto muy temprano y luego de desayunar fue a su escritorio para al leer el texto que estaba redactando. Encontró que las partes donde los personajes estaban involucrados en descripcioneso diálogos habían desaparecido. Miro en su biblioteca los libros escritos y tambiénhabía pasado lo mismo. Con el correr de los días las editoriales se quejaban y el público en general devolvía los libros. El no entendía que sucedía ya que recordaba haberlas escrito. Intento escribir nuevamente el dialogo de los personajes y estos se borraban ante su vista. Pensó que se debería al cansancio y decidió salir.Cuando volvió a su casa y abrió la puerta escucho voces en su escritorio, un poco extrañado trato de llamar a la mucama pero, esta no aparecía.No sabiendo que hacer se acerco despacio a espiar por el ojo de la cerradura, en ese momento la puerta se abrió, unos hombres lo levantaron y lo sentaron en el sillón de su escritorio y cerraron la puerta. A esta altura Alberto pensó lo peor pero, no era lo que el creía, lo supo luego, cuando uno de los hombres lo incrimino diciendo:- Bueno aquí estamos todos -- Todos - dijo Alberto.- Si todos, bueno, casi todos ya algunos no pudieron venir porque que está encerrados entre palabras de cuentos sin terminar.-- No entiendo- dijo perplejo.- De verdad, ¿no nos reconoces? Vamos…si somos los mismos que vivimos en tu mente e imaginación durante años, pero nos cansamos de trabajar constantemente de lo mismo, auque sea un éxito. Exigimos respeto, somos actores imaginarios y no títeres de un escritor –-¡Un momento!- dijo Alberto poniéndose de pie.Una mujer joven le sonrió diciendo:- Siéntate, por favor, y hablemos razonablemente, ya que de eso se trata de razonar.-dijo la mujer sentándose sobre su escritorio y cruzando las piernas. Alberto se sentó cuando reconoció a aquella mujer, como no lo haría si el la había creado, había nacido de su propia imaginación.- Bien Amigo Alberto-, dijo un hombre algo mayor que estaba sentado en un rincón de la habitación. - Hablemos claro solo queremos nuestra propia identidad y exigimos no ser vapuleados –- Eso mismo - dijo Una madre con tres hijos sentada sobre el sillón de terciopelo azul.-La mujer que estaba sentada sobre el escritorio extrajo un sobre de su cartera y lo coloco sobre el escritorio.- Ábrelo, por favor y encontraras mi razón para esta queja que es la de todos -Alberto creía estar volviéndose loco pero abrió en sobre y volco elcontenido sobre el escritorio.- ¡Son solo documentos de identidad!-, dijo sin darle demasiada importancia.- ¡Ja!¡Solo documentos de identidad!, dijo sarcásticamente uno que estaba cerca la puerta.- Si - dijo Alberto -- Claro - dijo una mujer e trajecito gris, - son solo documentos pero acaso te tomaste el trabajo de saber de quien son, míralos y lo sabrás -Entonces Alberto los miro y se dio cuenta que era la misma foto en distintos documentos, con diferentes nombres.- Bueno, ya los vi y ahora -- Ahora, dijo la de trajecito (que era abogada, según el cartelito que colgaba de su bolsillo)prepárate, porque esto tiene un nombre y es adulteración,de 30 nombres diferentes para una sola persona, te puede contar varios años de cárcel, eso sin contar la gran cantidad de ropa que nos hiciste comprar y usar para las representaciones.-- ¡Bueno basta de pavadas!, dijo Alberto enfurecido,- Uds. no tienen ni voz ni voto, yo los cree y por lo tanto puedo hacer lo que quiera con Uds.-- ¡No señor! -, grito una señora algo mayor golpeando con su bastón el piso.- Por supuesto que no - , dijo la abogada – Has involucrado mucha gente en tus historias, nunca recibimos un peso y encima pretendes que vivamos en la ilegalidad. No señor. Admito que me recibe graciasa tus palabras pero, eso no te da derecho a cambiarnos el nombre constantemente y el lugar de residencia y como si todo eso fuera poco debemos viajar en el tiempo cuando al señor se le ocurra. Tampoco tenemos vacaciones pagas y hace años que trabajamos sin descanso y eso, también es un delito.-- Esta bien, que pretenden – grito Alberto enfurecido.-¡Que pretendemos!- dijo una adolescente en rebeldía, que nos liberes ya mismo papito, y nos vuelvas a utilizar.-- Por supuesto- dijo la abogada extendiendo un papel en blanco, quiero que conste aquí el nombre e todos nosotros y el motivo por el cual nos dejas libre.- ¿Y cual seria el motivo?- dijo Alberto.- Tu carrera, tu prestigio sin contar los juicios que te harían por falta de cumplimento de contrato al no entregar las obras a tiempo-- Esta bien, lo escribiré- dijo Tomando su lapicera. Luego redacto lo pedido y se lo entrego.- Muy bien, muchas gracias - dijo la abogada caminando hacia la puertay mirando a los demás dio la orden de: - vamos -.Todos partieron y se escucho el rechinar de la puerta de calle.Alberto quedo atónito pensando que se estaba volviendo loco, así que al día siguiente fue a un psicólogo y le contó lo sucedido, este río y dijo:- No se que recomendarle señor, no he dado la ultima materia y no hepodido recibirme-- ¡Y cómo atiende entonces!-- Eso debería saberlo UD --¡yo! –- Claro, Ud me creo y nunca pude recibirme porque cuando lo estaba por hacer, me abandono con el cuento en un cajón de su escritorio –- ¡No! - grito Alberto y salio corriendo del lugar a la calle, al doblar la esquina un grupo de gente lo reconoció lo rodio y le pidió un autógrafo. Alberto siguió corriendo, enloquecido. ¡Pobre! Bueno pero, ahora esta aquí a mi lado como siempre, auque ya no me habla ni sus dedos tocan mi cuerpo, solo camina y mira todos los rincones de la casa,auque sospecho que algún día leerá mi libro al fin y al cabo debería hacerlo ya que me debe todo, porque gracias mi disfrutó de la fama.Ahora yo podré seguir escribiendo hasta que se corte la electricidad o la luz de emergencia que otra cosa puedo hacer si fin y al cabo soy solo una máquina, ¿Qué otra cosa puede ser una computadora?

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miércoles, 14 de febrero de 2007

2007




Mi hija Daniela

Las luces de la Iglesia del pueblo se encendieron por completo, lamarcha nupcial comenzó, las puertas se abrieron y mi Daniela entro sola. Sus ojos cubiertos de lágrimas reflejaban la alegría del momento pero, ¿se puede llorar solo por amor?, evidentemente no y eso ella lo sabía, mejor dicho lo sabíamos todos los que la queríamos.Daniela, mi hija, la luz de mi vida, ¿cuantos años pasaron desde que vino al mundo? 20, no más, lo recuerdo bien, como recuerdo a su padre, Lucas, a quien conocí cuando solo tenía 17 nos enamoramos y casamos al poco tiempo, luego llegó Daniela, trayendo toda su alegría, todo nuestro mundo era ella, con solo mirarla sentíamos quehabíamos logrado la felicidad pero, duro poco, cuando nuestra hija tenía seis años apenas cumplidos, su padre murió. Estaba con nosotras y de pronto se sintió mal casi sin aliento me dijo:- Te quiero amor, cuida mucho a Daniela...- y allí su respiración sefue para siempre. Daniela se abrazo a su padre, no la podía sacar,desesperada y envuelta en un mar de lágrimas y llamé a la ambulancia,las dos solitas lo dependimos. Mi familia estaba lejos y yo estaba sola en la gran ciudad. No sabíaque hacer. Con el dinero que recibimos y con el que teníamos ahorrado, decidimos la vuelta a la casa de mis padres, conseguítrabajo y mi madre cuidaba a la nena por la mañana, por la tarde ibaal colegio y yo la pasaba a buscar a la salida de mi trabajo. Danielaparecía ser feliz pero, yo lo dudaba porque notaba que se encerraba mucho en ella misma, casi no hablaba y se quedaba inmóvil mucho tiempo como perdida, entonces decidí llevarla a un médico pero no tenía nada, luego fuimos a sicólogos , estaba bien. Pensé que, quizásera yo la que veía cosas donde no las había, sin embargo seguí observándola. Así paso el tiempo, un día mi madre me llama desesperada al trabajo diciéndome que fuera urgente que algo le había sucedido a mi padre ya Daniela, tambaleándome por la noticia logré llamar a un taxi. El cuadro que halle al llegar a casa era peor de lo que me esperaba mi padre acababa de morir y mi hija estaba perpleja no reaccionaba. Nopude despedirme debidamente de mi padre solo le di un beso en lafrente. Ahora solo debía ocuparme de ella. En la ambulancia me miraba fijo pero, no reaccionaba yo le hablaba, tomaba sus manos pero nada, no podía llorar, no ahora, mi hija me nesecitaba fuerte y segura a su lado. Nada la hacia reaccionar. Desesperada salí al pasillo y rompí en llanto. No lograba entender porque mi hija siendo tan pequeña tenía que pasar por todo esto ver a su padre y a su abuelo morir delante de ella, era demasiado su cabecita no lo podía procesar. Ya la noche había cubierto el cielo de estrellas, mire hacia la inmensidad y le pedí a Lucas y a mi padre que si nos veían de algún lugar que no permitieran que algo malo le pasara. Dos días después Daniela reaccionó. Entre en la sala y me estiro sus bracitos, me acerque despacio, me abrazo fuerte, luego se acurrucoen mis brazos finalmente dijo:- Sabes Mamá, anoche cuando dormía me visitaron papá y el abuelo, la enfermera los dejo entrar. Yo me quede perpleja, mi hija parecía estar delirando, solo la escuche para ver lo que maquinaba su cabecita. Ella continúo hablando...- Me dijeron que tenía que ponerme bien porque ellos siempre iban a estar cerca para ayudarme auque no los pudiera ver, y que para hablar con ellos tan solo debía mirar una estrella y pensar. Despuésme abrazaron, papá dijo que no debía llorar ni estar triste, luego sefueron. Sin saber que decir, la mire le sonreí pedí que durmiera, me senté a su lado tomando su manito chiquita. Al rato entro la enfermera, yo salí con ella fuera del cuarto y le pregunte, no se porque aún, si ella había dejado pasar a dos hombres.
-Si señora, - dijo-
Pero, cómo,- respondí enfurecida y asustada, ¿Deja pasar acualquiera que quiera ver a mi hija, debió haberme preguntado?- Señora, yo le pregunte, ¿no lo recuerda? estaba parada allí-, dijoseñalando,- junto el ventanal mirando el cielo-.
Yo ya estaba confundida. - Pero, ¿yo, que le respondí?-- Me dijo que si la escuchara y Lugo dijo que si era para ayudarlaque pasaran-
Seguía sin entender.-¿yo dije eso?--Si, lo que me extraño es que en ningún momento dejo de mirar el cielo, estaba extasiada-Bueno aquello era algo inexplicable pero, si había salvado a mi hijano le buscaría explicación. Pasaron los años, Daniela termino el colegio y en el viaje de egresados el colectivo volcó, algunos chicos resultaron heridos, Daniela repetía que ella la había salvado su padre que venía sentado a su lado y la ayudo asalir. Yo la seguía enviando al psicólogo pero decían que era normal,que no sufría ningún trastorno que tan solo tenía imaginación. Entonces le sugerí que escribiera las cosas que me relataba de su padre y de su abuelo que, según sus palabras siempre estaban a su lado para salvarla. Así logre o creí lograr que su mente se preocupara en otras historias pensando, equivocadamente, que la imaginación iba a aportar su parte, nada más lejano que eso.Una noche volvíamos con el auto del cine, por que estaba desierta. De pronto Daniela me dice:
-Frena mamá, allí esta papá, vamos a saludarlo-Yo pensé que estabaloca, mire pero no vi nada.
Para seguirle la corriente dije:-¿A dónde no lo veo?, sin dejar de manejar pero, aminorando lamarcha, y apretando nuevamente el seguro automático, no la iba adejar bajar por ningún motivo.
- Allá al frente de la iglesia- acoto
Mire había alguien parado pero no se podía ver su rostro, no se podía decir con seguridad quien era pero su padre seguro que no. Mire al frente y seguí viaje mi hija se enojo y se fue a dormir sin saludar. A la mañana siguiente trate de dialogar con ella pero, fue imposible, llame a su psicóloga y le conté el hecho, casi no le dio impotencia aludiendo que era solo porque extrañaba a su padre. Así fue pasando el tiempo y un día llegue a casa me extraño no escuchar música, ya que Daniela vivía escuchándola. La escena de miedo se volvía arepetir, ella estaba tirada en el piso inmóvil pero, con vida y otra vez la ambulancia, los médicos y las horas de espera. El medico me llamó y me dijo que al parecer era un problema mental que ella senegaba a vivir y como consecuencia de aquello anulaba con su mente elhabla y el movimiento de su cuerpo. Yo a esta altura ya no resistíamás.Igualmente trate de sacar fuerzas y no llorar, de allí en más fueron toda una larga lista de profesionales que nada podían hacer porque ella se negaba a ello.Un día estábamos en la clínica, para una de las tantas secciones que ningún efecto hacían y yo no podía más me fui cerca del ventanal y melargue a llorar, una mano firmese apoyo en mi hombro, me di vuelta rápidamente. Era mi madre, medijo:-¿Que sucede hija?-- Pero, mamá ¿Qué haces acá, porque no vas a casa a descansar?Me llevo hacia los asientos y charlamos de Daniela.
Ella tomo mis manos y dijo:
- No te preocupes hija todo tiene solución en la vida -
- Mamá no se que hacer, no tiene explicación lógica -- Quizás no la hay, tal vez debas aceptarlo -.
- No, me resigno a ello, es tan joven -
- Entonces si ya agotaste todos los caminos posibles busca losimposibles-
- No entiendo, ¿A qué te referís?- dije mirándola y secando mislágrimas.
- No malgastes tu tiempo en penas y lágrimas, por un momento pense que hubiese hecho Daniela y trata de seguir sus pasos-.
- Sería una locura- seguramente.- ¿Qué perderías con intentarlo?, busca en tus pensamientos en tucorazón en tus recuerdos-.
- Bueno, hija te dejo porque ya es tarde, me vuelvo a mi lugar--¿Volves a casa?, se me ocurrió preguntar.
- No lo creo – dijo en tono de broma y se fue por el pasillo, la mire
hasta que se perdió tras la puerta y trate de descifrar sus palabras.
Estaba sola con mis pensamientos, cuando salió la enfermera, dijo que esa noche era mejor que Daniela se permaneciese en el hospital porqueno la veían bien. Todavía había algo de sol. Decidí caminar un poco suspire hondo y sin pensarlo me encamine hacia la iglesia del pueblo, donde Daniela había visto a su padre. Entre estaba vacía hacia muchos años que no pisaba una iglesia. No recordaba como rezar pero le pedía Dios que salvara a mi hija que le permitiera vivir, caminar, hablar y sentir como una mujer que terminara con su angustia y también prometí nunca más juzgarla por sus pensamientos y actos por más incoherentes que estos fueran. Luego me senté en el antepenúltimoasiento mirando el altar. Una mano pesada y fría se apoyo en mihombro, quise darme vuelta pero no pude, Quede petrificada, helada,un escalofrió recorrió mi cuerpo, mi respiración se corto. Finalmenteya no sentí el peso de la mano y pude mirar hacia atrás no había nadie. ¿Qué había sido aquello? No lo supe solo lo supuse cuando al llegar al hospital la enfermerame informa que mi hija estaba bien que podía pasar a verla. Llame acasa para visarle a mi madre que su nieta estaba bien, me atendió una vecina y me dijo que mi madre había muerto a la mañana y que no habían podido localizarme para avisarme. No entendía nada si mi madre había estado conmigo toda la tarde o ¿solo me pareció que estaba? No sabía que hacer y a juzgar por lo hechos no le contaría nada de ello a mi hija. Pasaron los años y otra vez estábamos solas, aprendí a entenderla sin juzgar sin analizar los hechos ¿qué otra cosa podía hacer? Finalmente mi hija terminó sus estudios universitarios y entro atrabajar en una compañía aérea, allí conoció a Estaban, pero no quiso presentármelo, solo me comunico que se casaría y que entraría a la iglesia del brazo de su padre, el de ella, que cuando lo viera a su futuro marido iba ser una sorpresa para mi.Yo a esta altura ya no opinaba solo dejaba que los hechos sucedieran, me parecia haber vivido tantos años que ya no recordaba que tan solo tenía 37 años. Así llego el día de la boda, con el salón alquilado y el viaje pago. Y aquí me encuentro ahora viendo como mi hija entrasola a la iglesia creyendo que entra del brazo de su padre. Laobservo con lágrimas en mis ojos pensando... ¿Por qué su personalidadse roza con la locura? y aún no puedo entenderlo, con ansiedad tratode ver al novio pero no lo consigo, pensé que tal vez, sería porque lo tapaban me acerque un poco más y no lo vi. Ella seguía caminando llena de emoción y la gente murmuraba, me acerque como pude abriéndome paso entre la gente, ella avanzo, pareció darle la mano a alguien y se arrodillo frente al altar, a los pocos minutos se desvaneció y ya no despertó jamás. Otra vez y ahora de verdad, estaba sola en el mundo pensé ¿qué me motivaría ahora avivir? y me repuesta fue...nada. No encontraba una explicación para mi vida. Me encamine hacia el río dispuesta a tirarme, total ¿Ya mivida no tenía sentido? y eso hice creo...,no lo se, solo desperté en casa, con todos, que alivio,... ¡menos mal! que todo fue un mal sueño sino no podría soportarlo y me volvería a morir de un infarto.

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2007


Choque de amor

No creía en el amor a primera vista y solía burlarme cuando me decían que el amor se podía encontrar a la vuelta de la esquina, pero algo ocurrió y eso cambio mis creencias y mi destino para siempre. Aquella era una tarde ventosa y lluviosa de principios del otoño de 1980. Caminaba apurada no sé porque, creo que por costumbre y también porque no llevaba paraguas.Doble la esquina y choque con un hombre que llevaba puesto un impermeable largo y en vez de usar paraguas usaba anteojos negros. Nos pedimos disculpas mutuamente y el luego dijo: - hola, soy Antonio, Tony para los amigos -, aclaro sonriendo.Se paro delante de mí impidiéndome el paso y luego pregunto:
- ¿Te parece si tomamos un café?, Allí enfrente-, señaló y se paro delante de mí, impidiéndome el paso.
Pensando bien tenía solo dos opciones, o me iba a casa a mirar tele o iba con el bomboncito a tomar un café.- ¿y?...- dijo él, supongo que mirándome porque con los anteojos y la llovizna era imposible saberlo
-Bueno vamos-, dije decidida.
Me tomo de la mano y cruzamos la calle corriendo, entramos al bar con los impermeables y los cabellos empapados. Nos sentamos junto a la ventana y pedimos café. Mientras esperábamos, él saco los anteojos y con los ojos cerrados paso su mano sobre sus cabellos llevándolos hacia atrás, agacho la cabeza, encendió un cigarrillo, soltó el humo y me miró sonriente, extendiendo el paquete de cigarrillos.
-¿fumas?-, dijo-
no, gracias no fumo -, respondí turbada por esa mirada que podía traspasar la tierra en un segundo entonces sin pensarlo me escuche decir:
-Con razón usas anteojos oscuros bajo la lluvia, con esos ojos podes encandilar a cualquiera y podes producir un choque con graves consecuencias-.
Tony se rió con ganas y luego dijo:
-Choqué con vos, -¿qué consecuencias puedo tener?-
-Eso depende de vos-, me escuche decir.
Él me seguía mirando sabiendo el poder que ejercían sus ojos sobre mí. Mientras tanto, el mozo trajo el café y se retiró. Entonces Tony apago el cigarrillo en el cenicero, tomó un sorbo de café, acurruco mis manos frías entre las del. Yo entretanto pensaba que lindos labios tenía y volví a la realidad cuando lo escuche decir:
- ¿No me dijiste todavía cual es tu nombre?-
- Alejandra, respondí. Y luego agregué Ale para los amigos dije sonriendo pero, bajando la mirada la poder liberarme de sus manos.A pesar de que no era una adolescente me sentía como tal, ruborizándome como una tonta. No sé si se dio cuenta pero, creo que la luz amarillenta estaba a mi favor y empalidecía mi rostro. Me tome un sorbo de café
-Debe estar frió!- dijo Tony, espera. -Te pido otro-.
- No gracias, dije tomándome de un sorbo el resto del café, luego agregué,
- Me gusta así-. Dije para poder disimular mi nerviosismo tomando conciencia de lo que había dicho y de lo que sentía en ese momento frente a el. Tenia que tratar de cambiar de tema así que mire por la ventana y ya no llovía. Tony leyendo mi pensamiento dijo:
- Parece que ya no llueve - y luego dijo:-
-llovió solo para que nos cociéramos-
.Expresó mirando hacia fuera, pienso que para no turbarme con la mirada. Yo sonreí y fingí buscar algo en la cartera, para ocultar mis manos y la mirada. El se levanto sonrió y luego dijo:
- Ya vuelvo-. Y se fue para el lado del baño y yo respire aliviada.Me sentía sin aire, no podía mirarlo, me gustaba tanto. Saque el espejito y me arregle un poquito mientras lo esperaba. Luego seguí mirando por la ventana una pareja paso abrazada no pude mas que envidiarla.
-¡Que frió viene de la puerta!- dijo mientras se sentaba y incendia otro cigarrillo.Yo estaba muda, ya no podía emitir palabra, no sabia que hacer ni que decir, entonces mire el reloj.
- Se te hace tarde – si te parece puedo alcanzarte, lo tengo acá, a una cuadra, porque esta es contramano. Dijo mirándome y a la vez jugando con el cigarrillo en el cenicero hasta que lo apago. Allí me di cuenta de que el también estaba nervioso.
- ¡Que hago pensé!- y sin darme cuenta deje las manos sobre la mesa, cosa que hasta el momento había tratado de evitar.El me estaría observando porque cuando pude reaccionar ya tenia nuevamente mis manos en las de el, solo que esta vez sus manos aun eran cálidas pero, estaban húmedas. Yo temblaba, él soltó una de mis manos, se acerco lentamente tono mi barbilla y me beso dulcemente. Yo también lo bese sin pensar ni medir las consecuencias, sin saber quien era. Tenia que pensar o ¿estaba volviéndome loca?, Tenia reacciones que no podía comprender actuaba por impuso no razonaba, cosa extraña en mi. Su voz seductora me saco de mis cavilaciones.Me dijo al oído:
- Me gustas mucho -, luego me miro de frente y sonrió. Tome su carita, le lo bese y le dije que a mí también me gustaba mucho, hacia falta aclararlo si ya se había dado cuenta. Tratando de evitar lo inevitable me puse de pie decidida a irme para no seguir con ese juego peligroso del cual seguramente iba a salir lastimada. El sorprendido dijo,
- ¡Espera!, Te acompaño. Dijo, mirando la cuenta y dejando el dinero debajo del cenicero. Yo me di vuelta y me pare a mirarlo.Luego, vino a mi encuentro adelantándose para abrir la puerta, salimos afuera. Necesitaba respirar aire puro, me sentía sin fuerzas para resistirlo. Nos quedamos parados en la vereda, no sentíamos el frió, solo nos veíamos. Luego me tomo de la mano y dijo:
- ¿Vivís cerca? -.
- Si a unas cuadras - dije,
- Voy caminando – agregué, tratando de no mirarlo de resistir su encanto pero, en el fondo ya estaba perdida y el lo sabia.
- Por lo visto no queres que te acompañe – dijo con tono secoLo mire su rostro estaba serio y entonces trate de responder
.- No, digo si, no me molesta que me acompañes, me gusta tu compañía. Y otra ves estaba diciendo lo que no quería decir.
- Es mi día libre – dijo.Como no quería quedarme con la duda me anime a preguntar:
-¿Sos casado?-
Él me mira, sonríe y luego mira hacia el suelo y luego dijo:
- No casado no soy – y siguió caminando.
Tenia que averiguar mas, así que pregunte:
- ¿Vivís con alguien?- Pregunte tratando de adivinar la respuesta.
- Bueno de hecho si, vivo con alguien – dijo bajito.
Me temblaron las piernas y mi mundo de sueños se me vino abajo. Luego de un silencio agrego risueño,
-vivo con mi perro Trueno, no tengo hijos -. Y luego agrego,
-te esperaba a vos -. Siguió habando,
- Vivo con mi perro en un departamento, a una cuadra del bar, al que voy todas las tardes cuando me siento solo a tomar un café.
- ¿ Y vos? – Pregunto intrigado
- Yo, casada nunca, no tengo hijos y vivo sola.-
- Parece entonces, que los dos estamos libres para comenzar una nueva historia juntos – dijo serio y muy seguro.
- Bueno, llegamos – dije algo triste por tener que despedirme y dejar de ver esa cara, esos ojos, esa boca.
Luego agregué:
- Gracias por la linda tarde que pasamos –
- No, dijo él yo soy el agradecido por haberte conocido-.
Yo lo seguía mirando fijamente no podía dejar de hacerlo y tampoco lo podía dejar ir sin darle un beso así que lo bese casi sin darme cuenta. Él respondió de la misma manera, no se cuanto tiempo duro el beso porque yo perdí la noción de tiempo y espacio. Solo nos hizo reaccionar la fina llovizna que comenzaba a caer lentamente.
- Bueno -, dijo Tony - – Va a ser mejor que me vaya -. Sin dejar de abrazarme y mirarme con esos ojos que me maravillaban. Otra vez me escuche decir:
-¿Queres pasar a tomar otro café?- sin siquiera pensar en dejar de abrazarlo. Tony, algo sorprendido, levanto una ceja y sonrió diciendo:
- Bueno, sino te molesta -.Subimos no hablamos, cuando el ascensor se detuvo bajamos. Abrí La puerta, encendí la luz y lo invite a pasar. Le mostré la cocina y en un intento por escapar le dije ya vuelvo. Rápidamente corrí al baño, estaba un poco despeinada así que me arregle un poco y volví a la cocina. Tony estaba sentado, en cuanto me vio se paro y vino a mi encuentro comentando:
- creo, que no fue buena idea venir, no quiero que pienses mal de mí, me gustas en serio.-
- Vos también me gustas y yo tampoco quiero que pienses mal de mi yo tampo suelo hacer esto de traer al primer hombre que conozco a mi departamento pero, siempre hay una primera vez, además yo solo te invite a tomar un café.
- Tenes razón, disculpame-.
- Me voy – dijo tomándome la cara y besándome. Yo seguía temblando entonces me abrazo y me beso y muy cerca de su oído le dije:
- no me dejes sola, quédate esta noche – ya sin analizar lo que me escuchaba decir.- No te vas a arrepentir- dijo sin mirarme
- Jamás – respondí segura. Casi extasiada, turbada mientras me fundía en sus brazos. Ya no podía volver atrás y, además ¿ por qué iba a hacerlo? Si era la primera vez en la vida que me enamoraba y a primera vista si lo dejaba pasar quizás nunca volvería a sentirme como hoy. Así seguimos confundidos en besos y abrazos en caricias, me estremecí cuando sus manos rozaron mi piel desnuda y casi perdí el aliento cuando su boca generosa bajo por mi cuello y se detuvo en cada rincón de mi cuerpo.Aquella tarde fue sin duda, una tarde para recordar y la primera de muchas que vendrían con los años.Lo que no supimos nunca en realidad quien choca a quien pero, lo que si sabemos es que aquel encuentro fue un choque de amor y si tuvo consecuencias, auque no fue tan grave, porque gozan de muy buena salud. Las consecuencias fueron: Ana, Maria, Oscar y Rosa.

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domingo, 3 de diciembre de 2006

Amor enlatado (2005)

Amor enlatado

Era mi día libre y me había quedado sin mercadería en la casa y como, además, no me gusta cocinar decidí comprar algo hecho y fui hasta el supermercado, era nuevo, inmenso de esos modernos, espaciosos donde se puede encontrar todo lo deseado. Tome mi carrito y recorrí las góndolas, como no encontraba el sector de productos enlatados me dirigí al sector de información, le consulte al chico que estaba en el lugar.
-: ¿Cuál de ellos prefiere?, me dijo risueño.
-: ¡Cómo cual prefiero!, busco el sector de los productos enlatados, respondí indignada.
-: Si, pero hay varios, seguramente que el que busca es el que está por ese pasillo, al fondo.
-: gracias - respondí molesta.
¡Qué maleducado! Pensé, que forma de tratar a los clientes, indignada atravesé el pasillo y por fin encontré el sector, la cantidad de latas era impresionante, casi me voy pensando que era el depósito, en eso unas mujeres me colisionan con su carrito lleno de latas y sin pedirme disculpas me dijeron, - es para el fin de semana-, ¡están todos locos! , Pensé.
que seguramente había alguna oferta, y efectivamente al dar la vuelta encontré un gran cartel, que tenía las últimas latas, sin el nombre del producto, solo decía que era bueno para el corazón y el alma, llevando dos una iba de regalo, ¡qué ingenioso!, pensé, ¡Las cosas que inventan para vender!. Bueno, ya que estaba la oferta me llevé las últimas tres. Terminé mis compras y me fui a casa. Como tenía algo de hambre decidí abrir una de las latas que había comprado, era imposible abrirla, probé con las otras dos y tampoco no había manera. Con toda la bronca acumulada volví al supermercado y ya en el sector de atención al cliente hice mi reclamo.
La chica que atendía no dejaba de hablar por teléfono, casi sin mirarme dijo;
-: ¿tiene el ticket de compra?
-: si, le respondí entregándoselo.
-: es imposible devolverle el importe, es un producto de oferta y por lo tanto no tiene devolución.
-: si, le respondí, pero ustedes deben garantizar la calidad de producto que ofrecen y este es imposible de abril -
-: la calidad está descontada, respondió y luego dijo, -: en cuanto a la forma de abrirlo, usted debe descubrirlo -.
-: ¡esto es el colmo!, No vengo nunca más a este supermercado- Respondí furiosa.
Al salir tiré las latas en el canasto. Un grupo de chicas que me estaba observando, corrieron a buscarlas.
-: ¡son tres!- Dijo una de ellas, con alegría.
Me detuve a observarlas, pese que deberían tener apetito, ¡son tan jóvenes!, Mi alma filantrópica me hizo acercar a ellas para ofrecerles ayuda.
-: Gracias, pero, no hace falta - respondió una de ellas.
-: Con estas latas tenemos la felicidad asegurada para toda la vida-, acotó otra.
-: Bueno, tampoco hay que exagerar-, respondí, - con tan poco no van a saciar el apetito-.
-: Si, no tenemos hambre- respondió una tercera
Y... otra agregó -: Estas latas ya no se consiguen son para atraer al amor, a la felicidad y solo se abren con un beso-.
Luego se fueron alegres, riendo.
¡Qué imaginación!, Se habían estado burlando, me resigne pensando que era algo típico de su edad.
Pero, por las dudas, nunca dejo de mirar las ofertas sobre todo de latas, ya que nunca se sabe donde se puede encontrar el camino del amor.

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2005

Volver a mi vida
El había estado allí, donde ocurrió lo peor, donde la vida no es vida y ahora regresaba a su lugar, a su tierra y al llegar se daría cuenta que todo había cambiado, es que… el había cambiado y ya nunca más sería el mismo, había perdido la capacidad de asombro y algo más grave aún, había perdido la capacidad de amar. Tenía ante si mismo el mar, el inmenso, profundo, extenso mar que recordó tantas veces que ya no lo invitaba a sonar sino que lo sumía en sus recuerdos aquellos que lo acercaban a su interior, en esos pensamientos estaba cuando una ráfaga de viento lo sobresalto moviendo sus rubios cabellos que se confundieron con el cielo violáceo y el azul del mar, eso lo trajo a la realidad por un instante, un escalofrío recorrió su cuerpo camino hacía la orilla del mar, la brisa… olía a sal. Su mirada se poso en el in finito y allí donde la bruma desdibujaba el paisaje casi etéreo. Atraído por la curiosidad se encamino hacía la curva de la playa, siempre bordeando el mar, a medida que se acercaba la fascinación lo embargaba, mientras caminaba el agua mojaba sus pies, pero, el no la sentía solo deseaba llegar aquel lugar.Rato después comenzó a divisar algunas sombras que luego se transformaron en siluetas y por fin los vio claramente, era un grupo de hombres, para ser más precisos, eran soldados su alma dio un vuelco los reconoció de inmediato eran sus compañeros, aquellos con los que había compartido días en las trincheras, aquellos que ya no existían pero, estaban allí, llenos de vida. Creyó estar volviéndose loco, cerro los cerró y cuando los abrió aun permanecían allí, uno de ellos lo tomo pantalón y le suplico que no lo dejara allí, rápidamente se liberó y corrió sin mirar a tras, ya sin aliento se tendió sobre la playa y se quedo dormido. Horas después se despertó de golpe vio los ojos de un niño que lo miraba fijamente, se incorporo y vio mucha gente a su alrededor, el sol brillaba, comprendió que era tiempo de alejar fantasmas y comenzar una nueva vida era tiempo de olvidar.

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2006

Archivos hirientes
Los encontré una mañana sobre el colchón de mi cama,entre las sabanas que nos que nos cobijaban, cubiertospor tapas negras , cargados de malicia. Los estruje para quitarles su sangre,y así...lastime mis manos con sentimientos ajenosrastreando las actitudes de seres llenos de odio,comprendiendo sentimientos que antes no conocía.Mis manos están manchadas y todo mi ser destruido, ¿Será tan cruel el destino?¿Me llevara los sueños? ¿Desgarrara mi alma?Quizás quedará mi cuerpo reducido al silencio hundido, confundido entre las hojas sueltasque se perdieron del archivo

2005

La vereda de sus recuerdos

En un viejo barrio, de esos que aún perduran, donde hasta las baldosas conocen a los vecinos, hay un hombre ancianos de cabellos canos que todas las tardes arrastra su silla y se sienta junto al ventanal, cierra sus ojos, permanece inmóvil, ausente sumido en sus propias pasiones, queda encerrado en su tiempo, sin encontrar la salida, buscándola en los recuerdos de toda su vida, alguien que le sirva de guía. Ya no escucha, no quiere, no tiene palabras, solo viejas y queridas imágenes que solo ve cuando sus ojos se cansan, se adormecen e indagan su alma. Tiene el corazón gris, agrietado por tristezas y en sus manos temblorosas las cosas resbalan, ¿para qué guardarlas? si ya no hay nadie para cobijarlas. La luna le avisa que llega la noche, y entonces…, despacio, su figura pesada arrastra la silla dentro de la casa. Resignado en la penumbra de su cuarto, solo desea que las horas pasen y así se duerme lleno de esperanzas, en el nuevo día esperara la tarde para seguir recordando, cuando era feliz, cuando estaban todos los que ahora faltan.

Safe Creative #0909284599845